Heredero innegable del talento y el atractivo físico de su padre, Alex Fernández se encuentra ante un nuevo e importante reto en su carrera como cantante. Tras conquistar escenarios, el hijo de Alejandro Fernándezbusca hacerse ganar la tercera temporada de Juego de Voces (TelevisaUnivision), una competencia que lo pondrá frente a frente con una artista excepcional: su hermana Camila. El joven tapatío compartió con ¡HOLA! Américas los pormenores de su debut televisivo con este proyecto y habló de su relación con su hermana, de un reciente bache de salud y de cómo vive la paternidad siendo famoso.
“Estaba muy nervioso”, confesó Alex al hablar de su participación en Juego de Voces, reality show musical que se estrenó el pasado 22 de marzo bajo la conducción de Angélica Valey Ricardo Margaleffcon una nueva dinámica llamada 'Hermanos y Rivales'. “Desde el primer programa empezamos a sentir esa buena vibra y todo fluyó de maravilla, me empecé a divertir en el primer programa”, agrega el cantante. “Entonces todo ha estado súper padre, hasta la fecha me la he pasado muy bien, estoy muy contento con mi equipo”, agregó.
Alex forma parte de Los Favoritos, grupo integrado también por Ernesto D'Alessio, Isabel Lascuráin, Raúl Romay Walo Silvas. “Es padrísimo el ambiente, todos nos llevamos súper bien, mucho cotorreo, pero todo es en buen plan y nos lo pasamos súper divertidos. Yo con mi equipo estoy encantado porque me tocó un equipazo, traemos una química espectacular en mi equipo también”, dijo el primogénito de ‘El Potrillo’.
El cantante de 32 años admitió que, tal como se anticipó la producción, este programa lo ha llevado a salir de su zona de confort, pues lo harán probar géneros completamente distintos al regional mexicano que conoce tan bien. Pero más allá del desafío artístico que ha representado, este proyecto lo ha llevado a estrechar aún más su relación con su hermana Camila, quien participa en el equipo contrario, Los Consentidos. “Más que rivalizar la relación, la ha fortalecido, irónicamente”.
Alex compartió también que llegó al programa recuperándose de un bache de salud que le generó gran preocupación, ya que estaba afectando mucho su forma de cantar. Además, habló de cómo ha vivido este proyecto desde su papel de padre, y de cómo asume la fama desde la paternidad. Junto a su esposa Alexia Hernández, el cantante tiene dos hijas, Mía, de 4 años, y Nirvana, de 2.
"Me encanta trabajar, pero siempre me encanta más venir, regresar, estar en mi casa, estar con mis hijas... aquí en el amor verdadero"
Pues me siento bien, la verdad es que al principio sí tenía mucho nervio porque nunca había hecho nada parecido, es mi primer proyecto así, nunca había hecho nada por el estilo. Estaba muy nervioso, en especial porque nos dijeron: “Aquí los vamos a sacar de su zona de confort, van a venir a cantar, pero no sus géneros, ni sus canciones, los vamos a poner a cantar casi lo opuesto a sus géneros. Pero va a estar divertido, van a ser así de hermanos y van a estar un hermano en cada equipo”.
Todavía faltan muchos programas y a nosotros no nos dicen qué vamos a cantar hasta como uno o dos días antes, pero hasta el momento ya me han puesto a cantar cosas que nunca hubiera pensado cantar o no estaba tan acostumbrado. Y también hay muchas canciones que son muy populares o muy famosas, pero yo no las conozco. Y creen que la canción me la voy a saber porque todo el mundo se la sabe y yo en la vida la había escuchado, entonces me la tengo que aprender. Y hay unas que tienen como medio urbano, fusión reggaeton y sí se pone medio incómodo. Y muchas veces no solamente es individual, sino que son duetos o tríos, entonces pues sí se va poniendo súper intenso el tema.
Tampoco tenemos tanto tiempo de ensayar, porque nosotros tenemos nuestras agendas a veces súper saturadas y sí se pone complicado. Y ya ni te digo cuando es: “Oye, ponte de acuerdo con 2, 3, 4 personas para que canten la canción”. Y aparte yo vivo en Guadalajara, los otros viven en, no sé, Ciudad de México o Monterrey. Sí se pone muy intenso, pero al final creo que eso es lo que le da esa chispa de diversión, de que sea como más espontáneo, a diferencia que fuera algo ya muy ensayado, perfeccionado, que sería un poco más aburrido también.
Nos la hemos pasado muy bien, la verdad. Nos han hecho muchas preguntas muy padres o dinámicas, juegos y todo dentro del programa, en donde te acuerdas de muchas cosas de nuestra niñez, de todo lo que jugábamos, lo que hacíamos, cómo convivíamos, y como que sí ha llegado a fortalecer nuestra relación de hermanos. Más que rivalizarla, la ha fortalecido, irónicamente. Camila juraba que íbamos a ser equipo, entonces yo le decía: “No, vamos a ser enemigos, es de que un hermano en un equipo y otro en otro equipo”. Y Camila: “No, te estás equivocando, es como que todos los hermanos contra los otros hermanos”. Y bueno, ya cuando se dio cuenta, pues sí se sorprendió.
Camila odia competir, no le gusta para nada competir, o sea, sí es competitiva, pero no le gusta, pero sí ha estado súper divertido. A mí, por ejemplo, cuando Camila canta, aunque está en el otro equipo, quieres que le vaya bien porque es tu hermana. Entonces, si le va bien y ves que el público la acepta, le dan el punto, lo que sea, pues como hermano te pones feliz. Y he visto que nos ha pasado a muchos. Pasa que si a tu hermano le va bien, se lleva el punto o algo, obviamente te da alegría. Eso creo que hace que esta competencia sea muy sana, muy amigable.
Me encuentra bien. Yo empecé un poco mal de las cuerdas, estaba lastimado y venía recuperándome de una lesión. No sabía qué tenía por qué me sentía mal, amanecía afónico… Y cuando me hice el estudio de los pulmones se dieron cuenta de que tenía un problema muy importante de reflujo que me estaba afectando mucho para cantar. Poco a poco me sigo recuperando, pero al menos ya lo detectamos, y gracias a Dios cada vez me voy sintiendo mejor. Fue súper difícil, fue algo que mentalmente me estaba desgastando como no te imaginas, porque no podía cantar como normalmente cantaba, que me sentía súper diferente, y no saber qué tienes es súper desgastante mentalmente. Pero ya sé qué tengo, ya estoy en tratamiento y ya cada día me siento mejor
Me siento súper bien con mi familia, están siempre apoyándonos, viendo el programa, todos muy felices. Me pasó por primera vez que, por trabajo en Juego de Voces, no pude estar en un cumpleaños de mis hijas. Mía cumplió el 17 de marzo y teníamos ensayos y no había manera de que no pudiera ir. Al final fue ahí un malentendido con mi equipo, porque yo había dado la instrucción de “estos días no se tocan, son para mis hijas”. Y al final vi “tenemos ensayo hoy”. Pero bueno, estoy muy bien, mis hijas cumpliendo años, la otra cumplió en enero y yo soy el más feliz con mi familia, me encanta. A mí me encanta trabajar, pero siempre me encanta más venir, regresar, estar en mi casa, estar con mis hijas. Y pues nada, aquí en el amor verdadero.
No, soy su papá y ya. Ellas no dimensionan, no tienen idea de nada. Así me pasó a mí también con mi papá, así le pasó a mi papá con mi abuelo, o sea, siempre los ves como lo que son, “es mi papá, es mi abuelo”. Yo a mi papá lo veía así, como literalmente mi papá. Veía que la gente le pedía fotos, veía que hacía shows, se iba, pero para mí era su trabajo, ¿no? O sea, si ves que tu papá es policía y se sube a la patrulla y se va, o como si está trabajando en la oficina en su computadora. Era como, “mi papá trabaja y a eso se dedica”, y yo lo veía como súper normal.