Abril es el mes de concientización sobre el cáncer de cabeza y cuello, y las cifras que maneja la comunidad médica encajan un llamado de atención: la incidencia entre personas jóvenes está creciendo, y el responsable es cada vez más el virus del papiloma humano (HPV), no el cigarrillo.
Históricamente, el cáncer de cabeza y cuello ha estado ligado al tabaquismo —su causa número uno— y al consumo de alcohol, que potencializa el riesgo. Sin embargo, la hematóloga oncóloga Josselyn Molina, con práctica en San Juan y Fajardo, señala que el mapa epidemiológico está cambiando: "El efecto que hemos estado viendo es que los jóvenes están debutando con cáncer de cabeza a cuello y esta incidencia ha aumentado, y es porque está relacionado al HPV."
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Al mismo tiempo, el descenso en el consumo de cigarrillos ha coincidido con una reducción en los casos asociados al tabaco. El resultado es un reemplazo silencioso: menos cáncer por tabaquismo, más cáncer por HPV. La enfermedad afecta desproporcionadamente a los hombres, aproximadamente cuatro veces más que a las mujeres
¿Qué estructuras abarca este cáncer?Bajo el término "cáncer de cabeza y cuello" se agrupa un conjunto de tumores localizados en la boca, la lengua, la faringe, la laringe, los senos paranasales y las glándulas salivales. Cuando no se trata a tiempo, puede diseminarse a huesos, pulmón, hígado y otros órganos, incluyendo el cerebro, lo que corresponde a un estadio 4.
Otras causas identificadas son el virus de Epstein-Barr y la mala higiene oral: "La conducta de no tener una buena higiene oral está asociada a cáncer de cabeza a cuello", precisa la doctora Molina.
Señales de alarma que no se deben ignorar
Uno de los mayores desafíos de esta enfermedad es que sus síntomas iniciales son sutiles y fáciles de confundir con afecciones comunes. La doctora Molina establece una regla clara: cualquier síntoma que persista más de dos semanas merece atención médica, ya que "es importante que nosotros conozcamos nuestro cuerpo, porque así sabemos qué es la normalidad."
Sus principales síntomas incluyen ronquera persistente, dolor al tragar, nódulos en el cuello, úlceras bucales que no sanan y pérdida de peso inexplicada.
Detección temprana: la diferencia entre curar o controlar
La especialista es enfática: en estadios 1 y 2 el cáncer es operable y la probabilidad de cura alcanza el 80%. En estadios 3 y 4, cuando la enfermedad ya se ha extendido, el objetivo pasa a ser el control y la mejora de la calidad de vida.
"La detección temprana es un arma que tenemos para combatir el cáncer de cabeza a cuello", afirma Molina, quien subraya que los síntomas pueden ser completamente indoloros, "tan sutiles como la ronquera, que a veces no duele nada."
La vacuna del HPV: proteger antes de exponerse
Ante el aumento de casos vinculados al HPV, la doctora Molina insiste en la vacunación como herramienta de prevención. La vacuna está aprobada desde los nueve años y su mayor eficacia se logra antes del inicio de la actividad sexual.
Frente a quienes asocian la vacuna con una incitación a las relaciones sexuales, la especialista es directa: "No estamos instando, lo estamos protegiendo. Lo que tenemos que hacer es dar una educación sexual abierta y plena, basada en la edad del niño."