Katherine Trujillo UsecheAgencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública
El Doctor Isaúl Hernández Díaz ilustró a través de la revista Medicina y Salud Publica (MSP) sobre recomendaciones generales de medicamentos y COVID-19 hace poco tiempo atrás; nuevamente ha sido entrevistado para conocer sus impresiones respecto a su exposición y establecer que aspectos han cambiado a hoy teniendo en cuenta los avances de la ciencia y el mayor conocimiento sobre el virus. Resaltamos a continuación los principales comentarios de Doctor Hernández.
Al preguntarle sobre los cambios hasta el momento propone retomar los cuatro principales puntos tratados en su publicación:
PUNTO 1 “Efecto que ciertos medicamentos antihipertensivos en el riesgo de infección y severidad por el COVID-19” la literatura científica propone que ciertos medicamentos para la hipertensión que trabajan en el sistema de “renina-angiotensina-aldosterona (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y bloqueadores del receptor de angiotensina; ACE is y ARBs por sus siglas en inglés)”.
Tiene la posibilidad de incrementar el riesgo de contraer el COVID-19 o hacerlo más severo a raíz del uso de estos antihipertensivos. Por otro lado, otros estudios estiman un efecto protector contra el daño pulmonar causado por el coronavirus. Sobre el tema varias entidades especializadas coinciden en que estas teorías no tienen evidencia clínica y descontinuar estos medicamentos sin indicación médica pueden ocasionar daño en los pacientes y no recomiendan utilizar estos medicamentos contra el COVID-19 excepto en el contexto de un ensayo clínico.
Afirma en la entrevista el Doctor Hernández que los conceptos antes anotados siguen en plena vigencia y que no es recomendable suspender el uso de los medicamentos ya que no hay una evidencia que indique la afectación de un incremento de la severidad de la enfermedad.
Le puede interesar: COVID-19: ¿realmente el virus ha mutado 10 veces?Punto 2 “Efecto de antinflamatorios no esteroidales en la severidad de covid-19”. Al igual que con los antihipertensivos se supone que el ibuprofeno un antiinflamatorio no esteroidal afecta aumentando la severidad del coronavirus.
Al respecto se afirma que no hay una evidencia científica que compruebe que los antiinflamatorios no esteroidales causan una severidad en el tratamiento del COVID-19 y que su uso es posible para tratamientos que estén en procesos tengan o no tengan la enfermedad.
Nuevamente el Doctor Hernández confirma lo expresado en el sentido que no hay suficiente información científica para su prohibición de los antiinflamatorios no esteroidales, sin embargo, concluye en este punto que el acetaminoféno es más recomendable para manifestaciones de analgésico y antiinflamatorio y que no causa efectos de severidad contra el COVID-19.
Punto 3 “¿La terapia por nebulización en personas con COVID-19 aumenta el riesgo de infectar a personas cercanas?”. A raíz del último brote en Hong Kong del virus se estimó la posibilidad de la transmisión a través de aerosol generado por el uso del nebulizador en pacientes con la infección. Esto porque el estudio afirma que el tratamiento induce a toser por lo cual recomiendan el uso de equipo de protección personal recomienda igualmente que las nebulizaciones debían ser evitadas por su transmisión a personas cercanas y que debieran en lo posible ser alternadas o remplazadas por inhalador de dosis medida.
Le puede interesar: COVID-19: entender los múltiples síntomas facilita el tratamientoAl respecto el Doctor Hernández afirma que estos estudios deben revisarse con cuidado por cuanto se genera mucha controversia por la afectación del aerosol en la propagación del virus. Recomienda que en casa de utilizar esta terapia se debe contar con el equipo de protección, se realiza en espacios abiertos procurando la mayor distancia posible de otras personas para evitar su expansión, al igual que efectuar un minucioso aseo del área que se realizó el tratamiento.
Punto 4” ¿Hidroxicloroquina con o sin azitromicina como tratamiento o prevención o prevención de COVID-19?”. Algunos estudios realizados con el tratamiento mediante uso de estos medicamentos demostraron que no hay evidencia de la eficiencia ni como prevención ni como uso curativo. La autorización que inicialmente se dio para su uso provocaron compras excesivas de estos medicamentos provocando su escasez para el tratamiento de otras enfermedades como el lupus o artritis reumatoide. Los estudios determinaron que no existe un beneficio para prevención ni para tratamiento curativo.
La FDA revocó la autorización para el uso de la hidroxicloroquina y la cloroquina para tratamientos del coronavirus y su uso solo debe ser para ensayos clínicos o tratamientos determinados a pacientes hospitalizados y a través de la autorización del uso de emergencia.
En conclusión de lo tratado se puede afirmar que las observaciones planteadas en su artículo por el Doctor Hernández tienen plena vigencia en términos generales y que día a día avanza los estudios para determinar la efectividad de diversos fármacos para utilizar en forma preventiva o curativa.