El 20 % de los pacientes con obesidad podría desarrollar daño renal sin saberlo: Así actúa el riñón graso

El 20 % de los pacientes con obesidad podría desarrollar daño renal sin saberlo: Así actúa el riñón graso

En el marco del mes del Riñón, la Fundación Santa Fé de Bogotá, en alianza con Bayer, convocó a especialistas para reflexionar sobre el cuidado renal. La revista Medicina y Salud Pública conversó con el doctor Santiago Moreno, nefrólogo, quien explicó en detalle una condición emergente conocida como riñón graso, o adiposidad renal, cuya prevalencia crece al mismo ritmo que la epidemia de obesidad global.

¿Qué es el riñón graso?

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Conocida en la literatura médica como adiposidad renal o enfermedad renal asociada a la obesidad, esta patología es el resultado directo del exceso de grasa visceral en el organismo. Según el doctor Moreno, su impacto trasciende los riñones.

"Es una patología que se asocia a la obesidad y la presencia de adiposidad visceral, que se ha vinculado no solo al daño renal sino también a nivel metabólico, cardiovascular, hepático y endocrino", explicó.

De acuerdo con el especialista, el aumento de la grasa visceral genera factores proinflamatorios y la expresión de hormonas que llevan al daño renal progresivo.

Una epidemia dentro de la epidemia

Las cifras son contundentes: más del 15 % de la población mundial vive con obesidad, y entre el 15 y el 20 % de esas personas desarrollará alteraciones renales secundarias a su condición. En Colombia, el síndrome metabólico —combinación de obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión y dislipidemias— representa la consulta más frecuente en los servicios de nefrología.

"La consulta más frecuente que tenemos en nuestra institución en nefrología son pacientes con síndrome metabólico: alteraciones de los lípidos, resistencia a la insulina, obesidad. Eso traduce una disfunción metabólica que lleva a complicaciones renales", señaló el dr. Moreno.

Sin síntomas hasta que es tarde

Uno de los aspectos más preocupantes del riñón graso es su naturaleza asintomática. Los riñones pueden perder hasta el 60 % de su función sin que el paciente lo perciba. Cuando aparecen síntomas, la enfermedad ya está en una etapa avanzada.

"El riñón y las enfermedades renales son condiciones muy prevalentes y silentes. No tenemos síntomas hasta que la enfermedad está muy avanzada. Cuando los pacientes presentan síntomas, puede que sea tarde para su riñón."

El diagnóstico se basa en pruebas de función renal como creatinina sérica, microalbuminuria, ecografía renal y análisis de orina, que permiten detectar hiperfiltración, proteinuria y deterioro funcional antes de que el daño sea irreversible.

Un tratamiento que requiere un equipo integral

El abordaje terapéutico del riñón graso es, por necesidad, multidisciplinario. El nefrólogo trabaja de la mano con internistas, cardiólogos y endocrinólogos para atacar la raíz del problema: la obesidad y sus comorbilidades.

"Lo que buscamos es manejar principalmente la obesidad. Terapias para la disminución de peso, control de la diabetes y la hipertensión. Todo ese conjunto de terapias nos lleva a mejorar la función renal o a preservarla si ya hay un daño establecido", explicó el especialista.

Consejos para proteger los riñones

El doctor Moreno cerró la entrevista con un mensaje directo a la población: la prevención está al alcance de todos.

"Está en nosotros tener una buena alimentación y un buen cuidado del estilo de vida para evitar que esto se traduzca en enfermedades metabólicas. Un consumo adecuado de sodio, evitar los ultraprocesados, los embutidos y los enlatados en exceso, mantenerse bien hidratado y hacer actividad física.


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