Para Clara Vegas Goetz, el 2026 ha marcado un antes y un después en su vida. Con solo 24 años, la modelo lleva con orgullo el título de Miss Universe Venezuela. Más allá de representar a su país en la final de Miss Universe, su reinado ha tomado un propósito profundamente humano luego de los devastadores sismos del pasado 24 de junio, una catástrofe natural que golpeó con fuerza al a región de La Guaira, en la corta norte de Venezuela.
Desde el primer minuto de la emergencia, la modelo se volcó por completo en ayudar a sus paisanos. Por cerca de dos meses, la reina venezolana concentró toda su energía al pie del cañón en las zonas más afectadas, trabajando de la mano con organizaciones de renombre internacional como World Central Kitchen, brindando alimentos y, además de Caritas Venezuela.
"Estoy enfocada en traernos esa alegría, traernos una alegría que creo que nos merecemos este año", dijo Clara Vegas sobre lograr la corona para su amado país, que ha pasado por tanto este año.
Este mes, Clara ha regresado a su preparación como reina de belleza rumbo a la 75a. edición de Miss Universe, la cual se llevará a cabo el 24 de noviembre en Puerto Rico. Aunque ha retomado su formación, eso no quiere decir que no esté pendiente, pues su objetivo no es solo brillar en el concurso de belleza más importante de todos, sino que también quiere obsequiarle a su país un motivo por el cual sonreír.
En entrevista con ¡HOLA! Américas, Clara compartió los sabios consejos de su madre, así como la emoción de haber transformado su vida en un abrir y cerrar de ojos al aceptar convertirse en la representante de su país. El año pasado esta idea no cruzaba por su mente, pero un viaje relámpago a su país natal la hizo cambiar de parecer y así empezó su camino a Miss Universe, dejando su vida en Londres, donde llevaba un tiempo residiendo.
"Sé que Dios me puso en este camino por una razón, y es poder ayudar a mi pueblo, y usar mi plataforma para darle visibilidad a todas las iniciativas y organizaciones que están ayudando a mi gente que sigue sufriendo mucho".
Para Vegas, los certámenes de belleza no son algo ajeno en su historia de vida, ya que ella creció jugando con las bandas oficiales y los icónicos vestidos de su propia madre, Andreína Goetz, quien fue Miss Venezuela 1990. Ahora, 36 años después la historia se repite en casa, con la ilusión de dar a Venezuela su octava corona de Miss Universe.
Además de su vocación social, la evolución física e intelectual de la modelo ha cautivado a sus seguidores a través de las redes sociales. Con una notable madurez, ella misma describe su radical transformación como un proceso retador respaldado siempre por una inquebrantable seguridad en sí misma.
Con la mente en Miss Universe y el corazón en Venezuela
La verdad es que ser Miss Venezuela en un año como este realmente ha sido un orgullo enorme y creo que ha sido una bendición de Dios, porque como venezolanos hemos pasado momentos muy difíciles, como el doble terremoto del 24 de junio. Pero sé que Dios me puso en este camino por una razón, y es poder ayudar a mi pueblo, a mi país, exactamente donde y cuando pueda, y usar mi plataforma para darle visibilidad a todas las iniciativas, a las organizaciones que están ayudando a mi gente, que sigue sufriendo mucho, que tenemos largo plazo por delante.
Me siento agradecida con la organización de Miss Universe Venezuela y el trabajo que estoy haciendo también con mi familia para seguir dándole voz a lo que hace falta para la reconstrucción de La Guaira y para ayudar a esa familia a salir adelante.
Es muy difícil, ha sido muy difícil, de verdad, que verlo de cerca es horrible. No hay otra manera, o no hay otra manera más bonita de decirlo, porque la verdad es que nadie te prepara Para una situación como esa. Y bueno, yo tengo la fortuna de que mi casa sigue en su lugar ahí.
Me siento afortunada de haber trabajado con tantos equipos nacionales e internacionales que estuvieron también en La Guaira ayudando. Estuve de muy cerca con World Central Kitchen, que tiene una misión de traerles comidas calientes a las personas que se quedaron sin hogares, y eso fue completamente inspirador. También he trabajado con Caritas Venezuela, con Samaritan's Purse. También con ONGs nacionales, como Fundaprocura, Aprendiendo a Querer. Hay muchísimas iniciativas que para mí han sido completamente conmovedoras verlas desde cerca. Y bueno, poder brindarle una mano o a lo mejor darle visibilidad a través de las redes sociales ha sido mi mayor trabajo y es lo que continuaré haciendo incluso después del concurso.
No lo pensé dos veces en poner en segundo plano mi preparación rumbo al Miss Universe. Estuve casi mes y medio, a lo mejor dos meses, completamente enfocando todo mi tiempo y energía para poder ayudar en cualquier manera posible.
Ahorita ya estoy regresando poco a poco a esa preparación porque el concurso se acerca, está a dos meses, y también estoy enfocada en traernos esa alegría, traernos una alegría que creo que nos merecemos este año
Retomando el camino rumbo a Miss Universe
Sin duda mi corazón sigue en La Guaira, sigue con todas las personas sufriendo. Creo que eso sigue siendo mi prioridad, de ayudar allá. Pero por supuesto también sé que un triunfo como la octava corona puede ser esa alegría o esa esperanza que puede, a lo mejor, traerles alegría y felicidad a mis paisanos, y eso también creo que vale.
Creo que siempre he sido muy segura de mí misma, e incluso en ese entonces igual me sentía bella y me sentía capaz. Y creo que gracias a eso fue que logré esta evolución, ¿no? Y también he sido bastante pública con mi transformación, con este camino que ha sido bastante retador, pero estoy 100% entregada y comprometida para llevarnos esa corona.
Llevo el amor y apoyo de un país entero conmigo, y eso es lo que me acompañará en cada paso allá en Puerto Rico.
"Sé que un triunfo como la octava corona puede ser esa alegría o esa esperanza que puede, a lo mejor, traerles alegría y felicidad a mis paisanos, y eso también creo que vale".
De Londres a Venezuela
La historia es bastante espontánea. Yo fui a Venezuela dos semanas para la graduación de mi hermana y a través de un video de TikTok surgieron comentarios de que debería de postularme. Yo estaba viviendo en Londres, mi plan no era originalmente regresar a Venezuela, pero el momento en que me di cuenta de que era ahorita o nunca meterme en el concurso, tomé la oportunidad por las riendas y dije: ‘Esto va a ser mío, esto lo voy a trabajar’.
Y gracias a Dios tuve la bendición de convertirme en la Miss Universe Venezuela, porque creo que esto es exactamente donde tenía que estar. Y por supuesto es un sueño que revivió de mi infancia, porque eso siempre lo he tenido en mente.
Sin duda, pero creo que también a lo mejor no sabía en qué me estaba metiendo cuando me postulé. Pero creo que esa valentía, esa fuerza, nace también de una mujer aventurera. Yo siempre he estado dispuesta a retarme y llegar a mi mejor versión todos los días, porque eso también es parte de vivir.
"Llevo el amor y apoyo de un país entero conmigo, y eso es lo que me acompañará en cada paso allá en Puerto Rico".
Siguiendo los pasos de mamá
De niña yo jugaba con su banda de Miss Venezuela, con mis amigas nos probábamos los vestidos que ella portó en su Miss Universo, y realmente eso encendió en mí un sueño que ahorita estoy viviendo. Y eso ha sido una experiencia que ni te puedo describir con palabras, ha sido maravilloso, pero a la vez mi madre siempre ha sido mi madre, ante todo. Yo nunca la vi como una reina así, bueno –obviamente la reina madre—pero me siento afortunada de tener a alguien a mi lado que entiende lo que estoy viviendo. Y por supuesto infinitamente agradecida también porque me ha dado el espacio de hacer de esto mi propio camino.
El mejor consejo que me ha dado ha sido que tenga la piel de cocodrilo, porque ella me dijo desde muy temprano: ‘Prepárate, porque todo el mundo va a opinar sobre todo lo que digas, todo lo que hagas, todo lo que te pongas’. Y ese ha sido un consejo que llevo conmigo en cada momento y me ha hecho una mujer mucho más fuerte, más resiliente y capaz de enfrentarme a cualquier reto u opinión de los demás, porque nunca he estado tan segura de mí misma, de lo que soy y lo que soy capaz de lograr.
La disciplina es el compromiso al 100%, no hay otra manera de describirlo. Creo que cuando uno quiere algo lo suficiente es capaz de lograrlo y de meter todo su ser en llegar a esa meta.