Esquizofrenia: Estos son los primeros síntomas que suelen aparecer antes de las alucinaciones

Esquizofrenia: Estos son los primeros síntomas que suelen aparecer antes de las alucinaciones

La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico crónico que afecta aproximadamente al 1 % de la población y que continúa rodeado de mitos y estigmas. Aunque muchas personas asocian esta condición con alucinaciones o delirios, los especialistas advierten que los primeros signos suelen ser más sutiles y pueden confundirse con otros problemas de salud mental, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento.

Los síntomas iniciales suelen pasar desapercibidos

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Según explicó la psiquiatra Michelle Nieves Maldonado, en entrevista con la revista MSP, los síntomas más tempranos de la esquizofrenia suelen pertenecer al grupo denominado "síntomas negativos", que afectan la motivación, la interacción social y el funcionamiento cotidiano.

"Usualmente lo que primero se tiende a ver, aunque no es la razón por la que los pacientes y sus familias buscan ayuda, son los síntomas negativos", señaló la especialista.

Entre estos síntomas se encuentran el aislamiento social, la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras, dificultades de concentración y cambios en la higiene personal. Algunas personas dejan de arreglarse como solían hacerlo o muestran un marcado descuido de su apariencia.

Sin embargo, la psiquiatra aclaró que la presencia de uno de estos signos no significa necesariamente que una persona tenga esquizofrenia.

"Siempre una banderita roja para la esquizofrenia o cualquier otra condición psiquiátrica es que tenemos que tener un cambio en nuestro funcionamiento diario que cause una disfunción en la vida cotidiana", enfatizó.

Alucinaciones y comportamiento desorganizado: los síntomas más conocidos

Los llamados síntomas positivos son los más reconocidos por la población y suelen motivar la búsqueda de ayuda médica.

La especialista explicó que las alucinaciones auditivas son las más frecuentes y pueden manifestarse de distintas formas. También pueden presentarse alucinaciones visuales, táctiles e incluso olfativas.

Otro signo característico es el comportamiento desorganizado, tanto en la forma de hablar como en la conducta.

"Los pacientes pueden decir cosas que no tienen sentido o actuar de una manera errática", indicó la psiquiatra.

El diagnóstico requiere tiempo y evaluación especializada

La esquizofrenia no puede diagnosticarse a partir de síntomas aislados ni de episodios breves. Para confirmar la enfermedad, los síntomas deben mantenerse durante al menos seis meses.

Además, existen otras condiciones que pueden confundirse con la esquizofrenia, como la depresión con síntomas psicóticos o el trastorno bipolar.

"Tenemos que ver estas condiciones a largo plazo por un mínimo de seis meses para poder diagnosticar la esquizofrenia", explicó.

¿A qué edad suele aparecer?

De acuerdo con la especialista, la enfermedad suele comenzar entre la adolescencia tardía y la adultez joven.

Los hombres suelen ser diagnosticados entre los 20 y 25 años, mientras que en las mujeres el diagnóstico ocurre con mayor frecuencia entre los 25 y 30 años. Además, algunas mujeres pueden presentar un segundo pico de aparición entre los 40 y 50 años.

También existen casos de inicio tardío en personas mayores de 60 años.

La adherencia al tratamiento marca la diferencia

La psiquiatra destacó que el principal obstáculo para mantener el tratamiento sigue siendo el estigma asociado a los trastornos mentales.

"Una psicosis crónica no tratada tiene más hospitalizaciones y una mayor disfunción social", advirtió.

Aunque una minoría de pacientes puede alcanzar una remisión prolongada de los síntomas, la mayoría requiere tratamiento a largo plazo.

La especialista señaló que el objetivo es utilizar la menor cantidad de medicamentos posible y optimizar las dosis antes de añadir nuevos fármacos, reduciendo así efectos secundarios y dificultades de adherencia.

El apoyo familiar es fundamental

Más allá de los medicamentos, el tratamiento suele incluir terapia cognitivo-conductual y acompañamiento de equipos multidisciplinarios conformados por psicólogos, trabajadores sociales y psiquiatras.

La familia o la red de apoyo cercana también desempeña un papel determinante en la evolución de los pacientes.

"Tú ves la diferencia clínicamente entre un paciente que tiene un buen grupo de apoyo y un paciente que no lo tiene", afirmó la especialista.

Contar con personas que ayuden a identificar recaídas, recordar la medicación o acompañar a las consultas médicas puede favorecer una mejor estabilidad y calidad de vida.

Combatir el estigma sigue siendo un reto

Aunque cada vez más personas buscan atención psicológica y psiquiátrica, la especialista considera que aún existe una importante carga de estigma alrededor de los trastornos mentales.

"La salud mental es algo bien prevalente y todavía la gente tiene mucho estigma sobre eso", señaló.

Por ello, insistió en la necesidad de fortalecer tanto las campañas de educación como el acceso a profesionales de salud mental, para que más pacientes puedan recibir diagnóstico y tratamiento oportunos.

"Todo lo que sienten es válido. Tenemos que educarnos, hacer preguntas y buscar ayuda. Una persona que entiende su condición tiene más probabilidades de adherirse al tratamiento", concluyó.


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