La Asociación Americana del Corazón (AHA) por sus siglas en inglés, realiza una declaración basada en una extensa revisión de la investigación que incluye más de 100 estudios sobre la relación entre la salud cardíaca y cerebral.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y discapacidad en los Estados Unidos y en todo el mundo. La evidencia emergente muestra que el corazón y el cerebro, una vez considerados sistemas de órganos no relacionados, son interdependientes y están vinculados a través de factores de riesgo compartidos.
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Según los investigadores, la salud cardíaca y cerebral están estrechamente relacionadas, y abordar la salud cardiovascular desde el principio de la vida puede prevenir, reducir el riesgo de accidente cerebrovascular o retrasar la aparición de problemas cognitivos.
Investigación
El corazón y el cerebro están estrechamente interconectados en una relación bidireccional. El corazón suministra oxígeno y nutrientes esenciales para el funcionamiento del cerebro, mientras que el cerebro regula el sistema nervioso autónomo que controla el ritmo cardíaco. Esta sinergia vital es fundamental para mantener la salud cerebral y corporal.
Los investigadores realizaron una búsqueda exhaustiva en PubMed sobre insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y enfermedad coronaria, analizando la frecuencia, mecanismos de deterioro cognitivo y opciones de prevención y tratamiento para proteger la salud cerebral.
Los investigadores encontraron que:
Hábitos saludables y salud cognitiva
El vínculo entre el corazón y el cerebro se establece desde la concepción, destacando la importancia de adoptar hábitos saludables desde el principio.
"Eso significa que puede evitar los malos hábitos que eventualmente conducen a la hipertensión, la diabetes y el colesterol, que eventualmente conducirán a enfermedades cardíacas, que eventualmente conducirán a un derrame cerebral, que eventualmente conducirá a un deterioro cognitivo", señaló Testai, uno de los investigadores.
Para proteger la salud cardiovascular y cerebral, es fundamental adoptar un estilo de vida saludable que incluya:
· Dieta equilibrada
· Actividad física regular
· Evitación de nicotina
· Sueño saludable
· Peso saludable
· Niveles óptimos de lípidos, glucosa y presión arterial
En conclusión, aunque se necesita más evidencia para confirmar la relación directa entre el manejo de enfermedades cardíacas y la mejora cognitiva, es crucial incorporar medidas cognitivas en los estudios sobre tratamientos cardíacos para entender mejor esta conexión.
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