Estas son las señales silenciosas del infarto cerebral que aparecen días antes de que ocurra

Estas son las señales silenciosas del infarto cerebral que aparecen días antes de que ocurra

A diferencia del infarto cardíaco, que suele presentarse de manera fulminante, el infarto cerebral tiene la particularidad de enviar señales de advertencia horas o incluso días antes de producirse. Sin embargo, muchas de estas señales pasan desapercibidas o se confunden con malestares cotidianos, lo que retrasa la atención médica y agrava las consecuencias.

El infarto cerebral, también llamado accidente cerebrovascular isquémico, ocurre cuando el flujo de sangre hacia una región del cerebro se interrumpe o reduce de forma significativa, privando a las células nerviosas del oxígeno y los nutrientes que necesitan para sobrevivir. La causa más común es la obstrucción de una arteria por un coágulo sanguíneo o por el estrechamiento de los vasos debido a la acumulación de placas de grasa.

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Las secuelas pueden ser devastadoras: dificultad para hablar, parálisis parcial, problemas de memoria o, en los casos más graves, la muerte.

Cinco señales que el cuerpo lanza como advertencia

Según la American Stroke Association, estas son las cinco señales que pueden aparecer días antes de un infarto cerebral:

1. Dolor de cabeza intenso y repentino: Un dolor diferente a cualquier cefalea anterior, sin causa aparente y de aparición súbita, puede ser una señal de alarma que no debe ignorarse.

2. Alteraciones en la visión: Visión borrosa, doble o pérdida parcial de la vista en uno o ambos ojos son síntomas que exigen atención inmediata.

3. Dificultad para hablar o comprender: La incapacidad repentina para articular palabras con claridad o para entender lo que otros dicen es uno de los indicadores más característicos de un evento cerebrovascular.

4. Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo: Hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza en la cara, el brazo o la pierna —especialmente si afecta solo un lado— requiere evaluación médica urgente.

5. Pérdida del equilibrio o problemas de coordinación: Mareos repentinos, inestabilidad al caminar o dificultad para coordinar movimientos completan el cuadro de alerta.

Ante cualquiera de estos síntomas, aunque sean transitorios, la indicación es clara: acudir a urgencias de inmediato.

La prevención, la mejor herramienta

La buena noticia es que el infarto cerebral es, en gran medida, prevenible. Controlar la presión arterial es la medida de mayor impacto, ya que la hipertensión es uno de los principales factores de riesgo. A esto se suman una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y granos integrales, y la práctica de al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada.

Evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol, mantener niveles adecuados de glucosa y colesterol, y tratar oportunamente enfermedades cardiovasculares como las arritmias son también medidas clave. El manejo del estrés crónico, a través de técnicas de relajación o mindfulness, contribuye igualmente a reducir el riesgo.

Revisiones médicas periódicas permiten detectar y controlar a tiempo estos factores antes de que desencadenen una crisis.


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