Un compuesto derivado del tabaco pudiera abrirle la puerta a una futura medicina, no tan solo contra enfermedades neurodegenerativas, sino contra los procesos que provocan la neuroinflamación en el cerebro.
Belinda. Z BurgosAgencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública
Y es que según un estudio puertorriqueño, la investigación ha demostrado que el compuesto denominado 4R, más allá de demostrar la sobreprotección neuronal, puede tener un rol protector contra la neuroinflamación característica de enfermedades como el Parkinson, Esclerosis Múltiple y Alzheimer.
Se denominan enfermedades neurodegenerativas a aquellas provocadas por un proceso que acelera la muerte celular y la degeneración del tejido nervioso.
“Existen ya varias publicaciones sobre este beneficio neuroprotector de este compuesto. Ya sea en estudios de células in vitro o en modelos experimentales expuestas a sustancias neurotóxicas, el compuesto ha demostrado que protege las neuronas. En mi investigación quisimos evaluar si este compuesto tiene algo que ver con la neuroinflamación o la respuesta inflamatoria del cerebro y la función de memoria”, explicó en entrevista con Medicina y Salud Pública (MSP) la Dra. Wanda Vélez Torres, directora del Departamento de Bioquímica de la Universidad Central del Caribe (UCC).
“Ya se conoce que el compuesto 4R penetra el cerebro y lo hemos publicado por un mecanismo que aún no conocemos. La respuesta inflamatoria en el cerebro puede darse durante una infección sistémica o una lesión o trauma directamente al cerebro, debido al aumento de citoquinas inflamatorias y células del cerebro como las microglias (células del sistema nervioso) o astrocitos (células localizadas en el encéfalo y médula espinal)”,
Para el estudio científico. el equipo creó un modelo de inflamación sistémica en ratones y luego se le inyectó el compuesto 4R. Se evaluaron y midieron distintos parámetros en estos modelos, incluyendo la función de memoria.
“Se midieron parámetros en la región del hipocampo y corteza cerebral. Utilizamos también ratones con el gen alfa-7 silenciado (importante entre la comunicación entre la periferia y el sistema nervioso central) para saber si el efecto del compuesto 4R tenía una respuesta distinta o estaba mediado por ese receptor (refiriéndose al gen alfa-7)”, detalló.
“A corto plazo podemos ver que este compuesto 4R quizás tiene un rol terapéutico para que en un futuro se pueda tratar la inflamación aguda. Debemos continuar haciendo estos estudios para ver su efecto a largo plazo cuando existe una inflamación crónica y además ver si retrasa el efecto neuroinflamatorio de enfermedades neurodegenerativas”, puntualizó la científica.