En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis C, el Dr. José Rivera, hepatólogo del Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo, reveló los avances revolucionarios en el tratamiento de esta enfermedad que durante décadas cobró miles de vidas en la isla.
La hepatitis C es un virus que infecta primordialmente el hígado, causando inflamación hepática en la mayoría de los casos de forma completamente silente. "El 95% o más de los pacientes que se infectan no presentan síntomas agudos", explicó el Dr. Rivera durante una entrevista exclusiva.
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Esta característica hace que la detección sea un desafío constante para los profesionales de la salud. Solo un pequeño porcentaje de pacientes desarrolla hepatitis aguda dramática, con síntomas como ictericia (coloración amarillenta), alteración en los laboratorios de función hepática y problemas de coagulación.
El pico de infección en los años 80La historia de la hepatitis C en Puerto Rico está marcada por una epidemia que alcanzó su pico durante los años 80, cuando el virus aún no había sido identificado. Los principales factores de riesgo incluían:
"Sabíamos que había un virus extraño causando infección, pero no teníamos pruebas para identificarlo. Se le llamaba 'non-A/non-B virus'", recordó el especialista.
Tratamientos del pasado
Los primeros tratamientos disponibles en los años 90 presentaban serias limitaciones:
"Muchas personas fallecieron por hepatitis C porque no había terapias o porque fallaron los tratamientos disponibles", lamentó el Dr. Rivera.
La revolución de 2014-2015: antivirales de acción directa
Un cambio de paradigma
El panorama cambió radicalmente con la introducción de las drogas antivirales de acción directa entre 2014 y 2015. Estos nuevos medicamentos representaron un salto cualitativo:
"Los que vivimos la hepatitis C en los años 80 y 90 y vimos este cambio, sabemos que fue algo que revolucionó definitivamente la hepatología", enfatizó el especialista.
Logros en el acceso público y privado
El Dr. Rivera destacó los avances significativos en accesibilidad durante los últimos cinco años:
"Ha habido un esfuerzo coordinado del sector público y privado. Estamos en un momento muy optimista para los pacientes", afirmó.
La crisis en las cárceles
A pesar de los avances, persisten desafíos en poblaciones específicas. Las cárceles de Puerto Rico presentan tasas de infección particularmente altas, y muchos confinados no saben que están infectados o no tienen acceso adecuado al tratamiento.
"Si vas a reinsertar a estas personas a la sociedad y están infectadas, pueden infectar a otras personas si no han corregido sus factores de riesgo", advirtió el Dr. Rivera, quien considera que el Departamento de Corrección y Rehabilitación debe abordar este tema de salud pública de manera innovadora.
Recomendaciones actuales
Dada la eficacia de los tratamientos actuales, el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomienda que todos los adultos mayores de 18 años se realicen al menos una prueba de hepatitis C en su vida, independientemente de sus factores de riesgo.
Esta recomendación es especialmente importante para los "baby boomers", la generación más afectada por estar en el pico poblacional durante los años de mayor infección. Estudios indican que hasta un 10% de esta población podría tener hepatitis C sin saberlo.
El mensaje del Dr. Rivera es claro: "Estas terapias son tan buenas y accesibles que todos debemos hacernos una prueba de hepatitis C al menos una vez en la vida. La batalla contra este virus silencioso se puede ganar definitivamente".