Noelia Castillo falleció este jueves 26 de marzo, pero para ella su vida había terminado hace algunos años. Su nombre ha dado la vuelta al mundo por ser uno de los casos más sonados sobre muerte asistida, pues luego de dos años de lucha legal por la eutanasia, con impedimentos por parte de sus familiares, la joven de 25 años recibió la sedación con la que, aseguraba, pondría final a su sufrimiento.
"Quiero irme ya, en paz, y dejar de sufrir.Nadie de mi familia está de acuerdo con la eutanasia. Yo me voy, ustedes se quedan aquí con todo el dolor, pero yo pienso: 'Y yo todo el dolor que he sufrido durante todos los años', te hacen pensar tanto que te hace estallar la cabeza", dijo en entrevista para el programa Y Ahora Sonsoles, del canal de televisión español Antena 3, tan sólo cuatro días antes de su cita definitiva en una habitación del hospital Sant Camil, ubicado en Sant Pere de Ribes, Barcelona.
"No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada.Entonces no como, el dormir se me hace muy difícil. Tengo dolor de espalda y también de piernas. Siempre me he sentido sola, porque nunca me he sentido comprendida, nunca han empatizado conmigo, siempre he tenido problemas de convivencia", agregó en la charla que globalizó su caso.
"Por fin, lo he conseguido y a ver si ya por fin puedo descansar porque ya no puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza", expresa. Y confirma: "No quiero ser ejemplo de nada. No quiero que nadie siga mis pasos".
Al escucharla, la duda surge: ¿por qué una joven de 25 años solicitó la muerte asistida? Desde pequeña, Noelia aseguró sentirse sola, en una familia disfuncional que vio romperse desde niña, con el divorcio de sus padres. A los 13 años perdieron la custodia y ella tuvo que vivir en centros tutelares o casas adoptivas. Además, hace más de una década había sido diagnosticada con trastorno límite de la personalidad y depresión.
La situación fue empeorando, primero con el abuso sexual de su entonces novio, quien se aprovechó de ella mientras dormía. Dos hombres más intentaron abusar de ella en un club nocturno, y tres más la hicieron víctima de abuso sexual múltiple en octubre de 2022. El impacto en ella fue tal que sólo días después intentó quitarse la vida al saltar de un quinto piso, motivo por el cual no pudo denunciar a sus agresores. Aunque sobrevivió, tuvo una lesión medular irreversible, lo que le ocasionó una paraplejia que llegó acompañada de limitantes en sus movimientos y el deseo de dejar de sufrir.
En abril de 2024, la joven solicitó de manera formal la eutanasia a la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC). Un grupo de juristas, médicos y expertos en bioética analizaron su caso y el 18 de julio de ese año aceptaron su petición.Sin embargo, la familia de Noelia intentó impedirlo a toda costa. Su padre se apoyó en abogados cristianos para frenar la petición de Noelia. Pero ella no encontró sentido en sus acciones.
"Perder a una hija a quien no le hace caso. No lo entiendo, porque es verdad, no me hace caso, no me llama nunca,no me escribe nunca. Es más, le hablo yo. Pa' qué me quiere viva, ¿para tenerme en un hospital?", expresó luego de revelar que la relación con su padre es fría y distante. Contó que luego de recibir la aprobación de la eutanasia en febrero de este año, él no ha querido escucharla, e incluso le expresó que para él ya estaba muerta. Quizá cegado por el dolor, decidió no estar presente este jueves, y en lo que podría ser un intento de frenarla, aseguró que no pagaría el entierro y que no quería saber nada de ella.
El dolor de una madre
Las últimas horas, Noelia las pasó con su madre,Yolanda Ramos. "Mi madre me ha estado escuchando, me ha estado apoyando todo este tiempo. Ha reaccionado con pena, no obstante, siempre ha estado a mi lado",dijo en su charla para la televisión. A pesar de ello, no estaba de acuerdo con la decisión de su hija y de forma maternal deseaba que cambiara de opinión. Esa discrepancia hacía que ambas tuvieran discusiones, pero detrás de todo, estaba el cariño de una madre que deseaba estar junto a su hija al momento de "cerrar los ojitos". Pero Noelia optó por la privacidad en sus últimos minutos de vida y entró sola a la habitación en la que los médicos le proporcionarían el medicamento.
Desde las afueras del lugar, Yolanda concedió una entrevista a Antena 3, con la seguridad de que Noelia estaría viendo la televisión. "Mis últimas palabras, por si acaso… por si acaso tú quieres, Noelia,porque sé que me estás viendo. Puedo hacer lo último más por ti, para que salga de ti. Si sale de ti, sin que nadie te arrebate esa eutanasia, pero si sale de ti y tú lo quieres hacer, yo estoy aquí contigo, igual que voy a estar para lo malo, igual voy a estar para lo bueno", dijo. Incluso le mencionó el apoyo que había recibido de distintas partes, en específico un e-mail en el que le ofrecían apoyo psicológico, económico, un hogar y educación para cambiar su vida. Pero Noelia había tomado ya su propia decisión.