Una nave espacial de la NASA aterrizó por primera vez en un asteroide después de orbitarlo por dos años.
En septiembre de 2016, la NASA envió al espacio la sonda Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer, mejor conocida como Osiris-Rex.
El objetivo de la misión era explorar el asteroide Bennu, ubicado a 321 millones de kilómetros de la Tierra, tan grande como el edificio Empire State y potencialmente peligroso, pues tiene una probabilidad en 2,700 de estrellarse contra nuestro planeta.
Osiris-Rex llegó a Bennu en diciembre de 2018 y, desde entonces, ha enviado datos del asteroide al equipo responsable de la NASA.
Dos años después de orbitar el cuerpo espacial, la sonda hizo trabajos de aproximación para obtener muestras de la superficie dentro de un sitio denominado Nightingale, del tamaño de algunos espacios de estacionamiento.
Osiris-Rex realizó tres maniobras para extender su brazo de recolección llamado Touch-and-Go Sample Arm Mechanism (TAGSAM), el cual logró hacer contacto con Bennu durante 15 segundos la noche del martes 20 de octubre.
El evento fue importante porque es la primera vez en la historia que una nave de la NASA ‘aterriza’ sobre un asteroide para obtener muestras.
The back-away burn is complete