A un mes de que su bebita llegara a este mundo, Sara Rogel sufrió una terrible caída que le provocó unaborto espontáneo. La tragedia de perder a su bebé fue sólo el inicio de una pesadilla que la llevó ser condenada a 30 años de prisión por 'homicidio agravado'.
En El Salvador, su país natal, el aborto, sea cual sea la razón que lo provocó,es considerado un crimen y Sara, así como cientos de salvadoreñas más, son señaladas comohomicidas.
Mientras que en Argentina y algunas partes de México se ha conseguido la despenalización de la interrupción del embarazo, en cinco países de Latinoamérica, entre ellos El Salvador, el aborto está prohibido de manera absoluta. Es decir, ante la ley, una mujer no puede experimentarun aborto bajo ninguna circunstancia, no importa si el feto es producto de una violación, ni siexiste riesgo de muerte de la madre.
Esta legislación tanrestrictivacontra el aborto da paso a una gran impunidaden donde las mujeres que experimentan abortos espontáneos o involuntarios comoSara que abortó a su bebé por una caída; o dan a luz a bebésmuertos en su hogar, como el caso deCindy Erazo, o experimentan un parto sin saber que estaban embarazadas como le pasó aEvelyn Hernández, terminen condenadas aprisión durante años.
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La penalización del aborto en El Salvador tiene penas de hasta50 años de cárcel para las mujeres y alrededor de12 años para elpersonal médico que las auxilia. Por ello, muchas veces cuando las mujeres sufren abortosinvoluntarios y llegan al hospital para recibir ayuda y así no morir desangradas, los mismos médicos o incluso familiares de ellas las denuncian, como le pasó a Evelyn, quien su propia hermana la denunció y en su momento fue condenada a 30 años de prisión.
En general, las mujeres de bajos recursos son quienes se ven en estasituación más frecuentemente. Después de sufrirproblemas obstétricos durante el proceso de gestación, padecerpérdidas del embarazo por situaciones extraordinarias o experimentarpartos sin asistencia sanitaria ni médica, son condenadas en juicios que carecen deinvestigaciones justas o abogados dispuestosa ayudarlasa probar su verdad; y de un momento a otro terminan condenadas a pasar su vida en la cárcel.
Sara Rogel fue una de ellas, y con tan sólo 18 años de edad su juventud fue arrebatada con una condena de 30 años en prisión. Gracias al movimiento de diferentes organizaciones, en especiallaAgrupación Ciudadana por la Despenalización del Abortoy su campaña Las 17, Rogel fue liberada bajo libertad condicional tras casi 10 años en prisión.
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Rogel es la 50ª mujer que consigue su libertad después de haber sido criminalizadapor una emergenciaobstétrica gracias al movimiento liderado por la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto. Sin embargo, aún quedan muchas mujeres tras las rejas que fueron procesadaspor el mismo delito y están en búsqueda de su libertad.
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