La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es una infección que puede afectar el cuello uterino, el útero, las trompas uterinas o de Falopio y/o los ovarios y suele transmitirse por vía sexual.
Esta enfermedad logra infectar todos los órganos reproductivos femeninos, ya sea completamente o alguno en específico.
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La enfermedad inflamatoria pélvica hace referencia a diversos procesos inflamatorios e infecciosos que se producen en el tracto genital superior femenino.
Según la zona afectada, la EIP incluye diversas patologías que se detallan a continuación.
Cervicitis: Es una inflamación del cuello del útero, el extremo inferior y estrecho del útero que termina en la vagina, entre sus posibles síntomas se incluyen el sangrado entre los períodos menstruales, el dolor durante las relaciones sexuales o el examen pélvico y produce una secreción mucopurulenta.
Salpingitis: Es la inflamación de las trompas de Falopio, generalmente secundaria a un proceso infeccioso. La salpingitis se produce en mujeres en edad fértil (entre los 15 y 25 años). Sus síntomas más frecuentes es el dolor pélvico y la secreción con flujo anormal durante las relaciones sexuales, también puede generar fiebre, náuseas, vómitos, dolor al orinar y sangrados menstruales irregulares.
Endometritis: Es una inflamación o irritación del revestimiento del endometrio y es causada por una inflamación en el útero. Sus síntomas pueden incluir: hinchazón abdominal, sangrado vaginal anormal o flujo vaginal, molestia con la defecación, fiebre y dolor en la parte baja del abdomen o región pélvica.
Ooforitis: También llamada ovaritis, consiste en una inflamación de uno o ambos ovarios. Esta alteración suele aparecer entre los 25 y los 35 años y algunos factores de riesgo son el cáncer, infecciones de transmisión sexual y abortos. Al inflamarse los ovarios aparecen diferentes síntomas como: fiebre, dolor de cabeza, flujo en exceso, dolor de vientre y ovarios, nerviosismo y palpitaciones, variaciones del ciclo menstrual, diarrea, náuseas y molestias al orinar.
Peritonitis: Es la inflamación del peritoneo, una membrana suave que recubre las paredes abdominales internas y los órganos dentro del abdomen, la cual generalmente ocurre a causa de una infección bacteriana o micótica. Sus síntomas son: dolor abdominal o sensibilidad al tacto, hinchazón o sensación de pesadez en el abdomen, fiebre, náuseas y vómitos, pérdida del apetito, diarrea, baja producción de orina, sed, incapacidad de defecar o echar gases, fatiga y desorientación.
Complicaciones
El síndrome de Fitz-Hugh-Curtis (perihepatitis que causa dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen) puede deberse a una salpingitis aguda por gonococo o Chlamydia. La infección puede cronificarse, con exacerbaciones y remisiones intermitentes.
El 15% de las mujeres con salpingitis presentan un absceso tuboovárico (la colección de pus en los anexos). Puede acompañar a una infección aguda o crónica y es más probable si el tratamiento es tardío o incompleto. En general hay dolor, fiebre y signos peritoneales y puede ser grave. Una masa anexial puede ser palpable, aunque la sensibilidad extrema puede limitar el examen. El absceso puede romperse, lo que lleva a síntomas cada vez más graves e incluso al shock séptico.
El hidrosálpinx es la obstrucción de las fimbrias tubarias y distensión de las trompas con líquido no purulento; en general es asintomático, pero puede causar una presión pelviana, dolor pelviano crónico, dispareunia, y/o infertilidad.
La salpingitis puede causar cicatrices y bridas tubarias, que en general llevan a dolor pelviano crónico, infertilidad y aumento del riesgo de embarazo ectópico.
Factores de riesgo
- Enfermedad inflamatoria pélvica previa
- Presencia de vaginosis bacteriana o cualquier infección de transmisión sexual
Otros factores de riesgo, particularmente en las EPI por gonorrea o clamidias, incluyen
Edad más joven
Raza no blanca
Bajo estado socioeconómico
Múltiples o nuevos compañeros sexuales o una pareja que no usa preservativo
Duchas vaginales
Signos y síntomas de la enfermedad inflamatoria pélvica
La enfermedad inflamatoria pélvica causa dolor hipogástrico, fiebre, flujo cervical y sangrado uterino anormal, especialmente durante o después de la menstruación.
Tratamientos
Cuanto más tiempo se tarde en iniciar un tratamiento para la EIP, más lesiones puede generar y mayores probabilidades de que se produzcan complicaciones. En relación a este tipo de dolencias, es de vital importancia acudir a un médico especialista y realizar un buen diagnóstico que permita establecer el tratamiento más adecuado.
Los objetivos del tratamiento para la EIP son:
Eliminar la infección.
Aliviar los síntomas.
Impedir complicaciones.
El tratamiento para la EIP más leve comenzará con la administración de una serie de antibióticos. Si no se toleran bien o hay un fracaso, se procede a un tratamiento por vía intravenosa tras una hospitalización. En los casos más graves de EIP, se recurre a una cirugía, aunque esto no suele ser habitual.
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